Introducción · Prólogo y presentación
Alfredo González Díez · Alegres Soldados
Texto cotejado con el original. Las notas editoriales se conservan; no constituye una verificación histórica.
Hoja 1
Новгород — Novgorod. Россия — Russiya, Rusia. ПАНКОВКА — Pankovka.
LA MUERTE NO ES EL FINAL Grabado en la placa sita debajo de la Bandera de España.
Moriré como soldado al pie del cañón de guerra; y mientras cantar yo pueda que nadie en el mundo diga que descanso bajo tierra. «MARTÍN FIERRO» Por José Hernández. 1879. Buenos Aires.
16-SEPTIEMBRE-1997. Novgorod. Rusia. Monumento inaugurado en el cementerio alemán de Pankovka (20.000 tumbas). Parcela reservada para caídos españoles en Rusia durante la Segunda Guerra Mundial.
Presidió el acto el Comandante Militar de la Región de Novgorod, con un General del Ministerio de Defensa de España. Ofrecieron coronas autoridades rusas y españolas.
16-SEPTIEMBRE-1998. Son 703 los combatientes cuyos restos RIP en Pankovka, parcela española. Continúa la búsqueda y clasificación de restos de españoles, caídos en ambos bandos, para su reagrupamiento en este cementerio. Posiblemente, algún día, serán repatriados para su descanso eterno en España.
(1) 31-DICIEMBRE-1999. Los españoles trasladados al cementerio de Pankovka se aproximan al millar. [Anotación manuscrita: «1119 agosto 2003».]
«LA MUERTE NO ES EL FINAL», lema grabado en la placa tricolor, sirva de entrada para iniciar la lectura de ALEGRES SOLDADOS, que narrarán, cantando, sus penalidades ante críticas situaciones.
[Nota manuscrita (1): «1119 agosto 2003. En 2007 aumentados los trasladados».]
Hoja 2
PRÓLOGO
Por ALFONSO ARMADA Y COMYN (1) (Original en SEPARATA N.º 6)
Nada más grato para un militar con vocación que escribir sobre las actividades de los soldados. Por eso, cuando Alfredo González Díez me pidió unas palabras para su trabajo, «El Cancionero de Campaña», no pude negarme. Pero además, me proporcionaba una gran satisfacción.
Conozco a Alfredo hace muchos años. Lo tuve a mis órdenes en la Jefatura de Transmisiones de la Guardia Civil. Acababa yo de terminar el curso en la Escuela de Estado Mayor y después de un breve paso por la clase de Táctica en la Jefatura de Defensa Química, fui destinado a la Dirección General del Benemérito Cuerpo. Allí aprendí a conocer las grandes cualidades de los guardias y me forjé muchos amigos. Además de la 1ª Sección de Estado Mayor, me nombraron Jefe de Transmisiones, a las órdenes del General Don Camilo Alonso Vega. El Cuerpo estaba comprometido con una importante tarea: la lucha contra el «maquis». Era una tarea difícil, pues las guerras subversivas presentan muchas complicaciones. No son limpias, no son sencillas, no son directas. Hay que luchar en muchos frentes: el psicológico, el policial y por último el militar. Necesita una dirección única, una moral elevada, un personal especializado y material apropiado.
A las órdenes de Don Camilo, gran motor, un Cuerpo como la Guardia Civil, con solera y con buena instrucción, podía resolver la tarea. Necesitaba unos medios apropiados y una misión clara. Definieron claramente el cometido y le dieron los medios. Y el Cuerpo supo resolver el problema y una vez más sirvió a España. Transmisiones cumplió con entrega y excelente capacitación.
Alfredo González Díez era un Guardia Civil Radiotelegrafista que estaba a mis inmediatas órdenes. Pero además era un veterano. Había estado en Rusia y luchado como un jabato. Antes combatió en la Cruzada.
Los jefes militares saben lo que vale un veterano. Es el hombre curtido por las dificultades y con resolución para los problemas. Si está compenetrado con sus mandos y tiene iniciativa, es un apoyo excelente. Sirve para encuadrar los bisoños y prolongar la acción de sus superiores. Alfredo reunía estas cualidades. Mereció felicitaciones y agradecimiento.
Hoja 3
Su espíritu le hacía trabajar con entusiasmo. Sus cualidades daban eficacia a su gestión. Y su carácter transmitía alegría y hacía que el grupo con el que estaba en contacto rindiera mejor.
Cuando me entregó el libro «Canta el Soldado», comprendí que era el resultado de sus condiciones. Trabajador infatigable y curioso por naturaleza, ha reunido en este tomo no solo sus recuerdos, sino también un poco de su psicología. Hay que cantar, para que el soldado esté durante la dura jornada entretenido, olvide un poco sus penas y se sienta acompañado. Porque un coro, improvisado o ensayado, es siempre un esquema de solidaridad. En la guerra y en la paz, el equipo es necesario.
El soldado canta para entretener y canta para disimular. En los traslados se canta, en los descansos se canta; en el triunfo se canta. El silencio se impone antes de la batalla. El silencio domina cuando se fracasa. El silencio fuera del servicio proporciona tristeza.
El reunir las canciones en un libro es una tarea simpática. Alfredo lo hizo. Gracias, Alfredo.
Estoy seguro de que los lectores, que no dudo que en su mayoría peinarán canas, al repasar las letras y tararearlas, las músicas, esbozarán una sonrisa y comprobarán que ya la conocían. Pero en su fuero interno y aunque no lo digan, pensarán: Gracias, Alfredo, nos has proporcionado buen rato.
Pero además, una sensación de nostalgia le invadirá. Son recuerdos de juventud. Son tiempos que no volverán. Puede ser que piensen en una velada, en una cota, en un compañero o en un superior. ¡Ah, sí! A mi Comandante le gustaba La Chaparrita. ¿Te acuerdas del pepinazo que cayó cuando cantabas Lilí Marlén? Y así todas las canciones tienen imagen.
También me imagino una escena. Al amor de la lumbre, o mejor, ahora viendo la televisión, un matrimonio sigue, sin ver, y oye sin escuchar una película. Ella hace labor. Él tiene el cancionero en la mano. Está leyendo «El Carrasclás». No resiste la tentación y tararea. Mira a su mujer y le dice: «Cuando llegamos al Ebro, para reforzar el frente que se rompía, fuimos cantando desde Extremadura esta canción. Llegué ronco, pero te aseguro que en Gandesa mi Bandera fue la mejor. Aguantamos de lo lindo y te lo voy a cantar».
Y cantará, desentonando y destemplado, pero acordándose de la letra. Ella le mirará sonriendo y pensará: «Son como niños. No tienen arreglo».
Hoja 4
Por eso, Alfredo, has hecho una gran labor. Has rescatado, sin darte cuenta, un tesoro de nuestra vida. Esa parte que es la mejor. La de la ilusión. La de la juventud. No importa que nos digan que hemos fracasado. No se fracasa nunca cuando se intenta servir, sin pedir nada a cambio.
Lector, te dejo con el libro. Piensa no solo en las canciones sino en el alma de los que las cantaron. Puedes estar seguro de que, en Alfredo González Díez y en nosotros que las repetimos, no existió más que una idea con la que muchos soñamos: con una España grande y mejor para todos. Y por qué no. Seguiremos soñando.
10 de octubre de 1983 ES COPIA [Firma de Alfredo González Díez.]
Nota: El original, manuscrito en cuatro folios, va unido al final como SEPARATA número 6. Escrito en Prisión Militar MECO de Alcalá de Henares, Madrid, cuando llevaba ya dos años cumpliendo condena como involucrado en el Proceso del 23-FEBRERO-1981, de donde salió el 23-DIC-1989 por «gracia de indulto» de S. M. el Rey.
(1) ALFONSO ARMADA Y COMYN [Anotación manuscrita: «de Guernica, abuela, pág. 006 BIS».] General de División. Diplomado de Estado Mayor en España y París. 1941/42. Capitán de Artillería en la DEV. 1945/55. Comandante de Artillería del SEM. Jefatura Transmisiones de la Guardia Civil. 1989/90. Ratifica este PRÓLOGO sin alterar una sola coma.
(2) ALFREDO GONZÁLEZ DÍEZ Teniente de la Guardia Civil. RETIRADO. CMGU. Núm. 84.365 por lesiones bélicas en la División Azul. 1941/42. Cabo en la DEV. Jefe Tren Víveres 1ª/262. Técnico en Radiocomunicaciones. Diplomado en TV. 2º Mecánico Naval. Medalla de Oro de la Vuelta Ciclista España por superar diez años llevando las Radiocomunicaciones.
Hoja 5
006 BIS. (3) Alfonso Armada y Comyn.
Padre: Luis Armada y de los Ríos-Enríquez. Madre: Rosario Comyn y Allendesalazar.
Pág. 17, libro «Al servicio de la Corona»:
«…Jesusa Allendesalazar y Muñoz de Salazar, condesa de Albiz, fue por tanto mi abuela. No la conocí. Mi madre hablaba de ella con frecuencia y la imagen que tengo grabada corresponde a un cuadro de Madrazo, que estaba en casa de mis padres. Vasca, de Guernica, nacida en la Casa de Montefuerte, la más próxima a la Casa de Juntas y cerca del roble de los Fueros. Era hermana de don Manuel Allendesalazar, varias veces ministro y presidente del Gobierno en algún gabinete de transición…
…En casa de mis abuelos, el servicio era vasco y la influencia de aquellas provincias en gustos y costumbres continuaba en mi niñez…
…Juanita Gorriti me enseñó a cantar en vasco algunas canciones, casi todas religiosas. Recuerdo la emoción que me produjo oír el Agur Jaunak cuando entraban los príncipes en la Diputación de Guipúzcoa…».
Nota: «Alfonso Armada y Comyn» yo escribía en documentos oficiales. En las tarjetas personales consta ALFONSO ARMADA Y COMYN. Libro «Al servicio de la Corona». Editorial Planeta, S. A., 1983. Figura: Alfonso Armada Comyn. [Firma. Fecha estampada: 26 NOV. 2003.]
Hoja 6
PRESENTACIÓN
ALEGRES SOLDADOS no es un cancionero recopilador de coplas; relata vivencias de guerra descritas «a través de las canciones», y desarrolla los historiales de los principales cánticos de campaña.
No se trata de un libro reproductor de datos sobre la División Española de Voluntarios —DEV—, destacada al Frente del Este Europeo durante la Segunda Gran Guerra Mundial (GM-II), años de 1941-1945.
Este libro será distinto por lo siguiente: a) Las vivencias, especiales, de su autor, en la Punta de Lanza DEV. b) Describe los historiales de las canciones principales. c) Refunde colaboraciones publicadas en revistas profesionales.
A. VIVENCIAS
Como cabo de Infantería organicé en Burgos, junio de 1941, la Primera Compañía del Primer Batallón, Primer Regimiento de la DEV.
Desempeñé el cometido de Jefe Tren Víveres —furriel—, lo cual suponía relacionarme con aquel entorno.
Herido en San Petersburgo —Frente de Leningrado—, fui evacuado a retaguardia y recorrí varios hospitales de guerra —Kriegslazarett—, hasta llegar a Berlín, donde viví momentos cruciales de aquella Gran Ciudad, que soportaba terribles bombardeos nocturnos.
Mi Compañía —1ª/262—, con su Capitán al frente, sucumbió el día 10-FEBRERO-1943, en misión sacrificio, ante prevista Operación Raduga (Arco Iris) del Ejército Rojo, poco después denominado Ejército Soviético. Posteriormente platiqué con supervivientes, salvados como prisioneros de guerra, con diez años recluidos en campos del GULAG.
B. CANCIONES
La unidad que yo abastecía la integraban jóvenes soldados, la mayoría de Bilbao, muy aficionados a cantar en coro, provistos de amplios repertorios, que yo capté y memoricé.
En Granfenwöhr, Alemania, tomé los primeros apuntes para ALEGRES SOLDADOS, con la letra de LILI MARLEEN. Más tarde, ya en Rusia, copiaría la letra de KATIUSHCHA.
Una vez repatriado, seguí tomando apuntes de las canciones relacionadas con el soldado en campaña.
C. COLABORACIONES
FORMACIÓN Núm. 35, JUNIO-1956, publicó el cuento EL GURRIATO, premiado por el Apostolado Castrense.
BLAU DIVISION, Alicante, durante 40 meses insertó el serial CANTA EL GURRIATO.
Hoja 7
OBSERVACIONES
La prosa narrativa corresponde a la del soldado en campaña. Recopila canciones en varios idiomas. Todo soldado canta. Recoge 6 versiones del Himno Oficial de España. Escuadrilla Azul, Legión Azul Española, Guardia Civil, enfermeras y Regimiento BONAPARTE 1808/14 años, son tratados. Toda referencia a la URSS-CCCP y al Ejército Rojo (K.A.) ha de situarse en el tiempo narrado. La URSS-CCCP, desintegrada 1990. El Ejército Rojo (KA) pasó a denominarse Ejército Soviético en 1944.
¡¡AL TREN!!
Subamos al tren militar de ALEGRES SOLDADOS y encerrados en vagones rotulados «40 chavelles» de los ferrocarriles franceses, viajaremos como ganado, hasta llegar al campamento militar alemán. Allí pasaremos una cuarentena de intensa instrucción de campaña.
Finalizado el período de preparación para la guerra, volveremos a montar en otro tren de mercancías. Destino Frente del Este de Europa, OSTFRONT.
Pasados unos días en recorrido ferroviario, seremos apeados del convoy ferroviario militar y pasaremos al Tren de San Fernando —«un día a pie y otro andando»—. Recorridas 30 etapas de 40 kilómetros día, llegaremos a Vitebsk, ciudad biolerrussia, recién destruida.
Unos días indecisos en Vitebsk, nos meterán en unos vagones ferroviarios rusos que nos llevarán a la bimilenaria ciudad de Novgorod la Grande, en cuyas inmediaciones defenderemos el Frente del Voljov (Wölchoff en alemán) y resistiremos el gélido invierno de 1941/42, con temperaturas entre menos diez y menos cuarenta grados (diez bajo cero y cuarenta bajo cero = −10 °C y −40 °C).
Nota: El soldado ruso Piotr, en sus Memorias, reseña en 1942 Año, que el Zimá 1941/42G (Invierno 1941/42 Año) fue el más gélido del siglo. El Boletín mensual BLAU DIVISION N.º 464, marzo 1998, publicó las anotaciones de Piotr. Ni tópico ni exagerado los 60° bajo cero de la DEV.
Nuestra campaña finalizará en la Petroskayia, Frente de Leningrado, proximidades de San Petersburgo.
En ALEGRES SOLDADOS rememoraremos el tributo de sangre del 61,43 % de bajas sufridas por 40.450 jóvenes españoles, juguetes del destino.