Alegres SoldadosAlfredo González Díez

Capítulo XXVIII · Poesías

Alfredo González Díez · Alegres Soldados

Texto cotejado con el original. Las notas editoriales se conservan; no constituye una verificación histórica.

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CAPÍTULO XXVIII. Poesías

Poesía = Poeziia, en ruso. Poesía = Gedicht, en alemán. Otra demostración de la mejor adaptación del ruso-español que del alemán-español, fonéticamente.

Los guripas de primera línea —en las trincheras, parapetos, blocaos, nidos, escuchas, etc.— de la División Azul, con más patriotismo que la purrela de la retaguardia, recitaban poesías de su repertorio cuando pasaban por asentamientos de segunda línea.

Dado que la elegía «DOS DE MAYO» va dirigida a Napoleón (na-pole-on), invasor de Rusia y de España, se reproduce completa y en primer lugar, tomada del repertorio de BARRIL:

DOS DE MAYO. Elegía Heroica. Bernardo López García. 1840/77.

01. Oigo, Patria, tu aflicción y escucho el triste concierto que forman, tocando a muerto, la campana y el cañón. Sobre tu invicto pendón miro flotantes crespones, y oigo alzarse otras regiones en estrofas funerarias, de la Iglesia las plegarias, y del Arte las canciones.

02. Llora porque te insultaron los que su amor te ofrecieron ¡A ti; a quien siempre temieron porque tu gloria admiraron; a ti, por quien se inclinaron los mundos de zona a zona; a ti, soberbia matrona, que, libre de extraño yugo, no has tenido más verdugo que el peso de tu corona!

03. Doquiera la mente mía sus alas rápida lleva, allí un sepulcro se eleva cantando su valentía; desde la cumbre bravía que el sol indio tornasola hasta el África que inmola sus hijos en torpe guerra, ¡no hay un puñado de tierra sin una tumba española!

04. Tembló el Orbe a tus legiones y de la espaciosa esfera sujetando la carrera las garras de tus leones; nadie humilló tus pendones ni te arrancó la victoria, pues de tu gigante gloria no cabe el rayo fecundo ni en los ámbitos del mundo ni en el libro de la Historia.

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05. Siempre en lucha desigual cantan tu invicta arrogancia Sagunto, Cádiz, Numancia, Zaragoza y San Marcial; en tu seno virginal no arraigan extraños fueros, porque indómitos y fieros saben hacer tus vasallos frenos para tus caballos con los cetros extranjeros.

06. Y hubo en la tierra un hombre que osó profanar tu mando… ¡Espacio falta a mi canto para maldecir su nombre!… Sin que el recuerdo me asombre, con ansia abriré la Historia; presta luz a mi memoria, y el mundo y la patria a coro ¡oirán el himno sonoro de tus recuerdos de gloria!

07. Aquel genio de ambición que en su delirio profundo, contando guerra hizo al mundo sepulcro de su nación, hirió al íbero león, ansiando a España regir; y no llegó a percibir, ebrio de orgullo y poder que no puede esclavo ser pueblo que sabe morir.

08. ¡Guerra!, clamó ante el altar el sacerdote con ira; ¡guerra!, repitió la lira con indómito cantar; ¡guerra!, gritó al despertar el pueblo que al mundo aterra; y cuando en hispana tierra pasos extraños se oyeron, hasta las tumbas se abrieron gritando ¡Venganza y guerra!

09. Y suenan patrias canciones cantando santos deberes, y van roncas las mujeres empujando los cañones; al pie de libres pendones al grito de patria zumba. Y el rudo cañón retumba, y el vil invasor se aterra y al suelo le falta tierra para cubrir tanta tumba.

10. La virgen en su patrio ardor ansiosa salta del lecho; el niño bebe en su pecho odio y muerte al invasor; la madre mata su amor, y cuando calmada está, grita al hijo que se va; «¡Pues que la patria lo quiere, lánzate al combate y muere!, tu madre te vengará…».

11. Mártires de la lealtad, que del honor al arrullo fuisteis de la Patria orgullo y honra de la Humanidad. En la tumba descansad que el valiente pueblo ibero jura con rostro altanero que hasta que España sucumba, no pisará vuestra tumba la planta del extranjero.

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LA MARCHA TRIUNFAL Por Rubén Darío (1867/1916). Félix Rubén García Sarmiento, su verdadero nombre completo.

La Marcha Triunfal estaría siempre en los lugares de reunión de la retaguardia divisionaria 1941/43. A continuación se reproducen algunos de sus versos:

¡Ya viene el cortejo! ¡Ya viene el cortejo!, ya se oyen los claros clarines. La espada se anuncia con vivos reflejos, ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines. … Las bellas mujeres se aprestan con ramos de flores, y bajo los pórticos vense sus rostros de rosa, y la más hermosa sonríe al más fiero de los vencedores. … A aquellas antiguas espadas, a aquellos ilustres aceros, que encarnan las glorias pasadas ¡y al sol que hoy alumbra las nuevas victorias ganadas! Y el héroe que guía su grupo de jóvenes fieros; al que ama la insignia del suelo materno, al que ha desafiado, ceñido el acero, y el arma en la mano los soles del rojo verano, las nieves y viento del gélido invierno, la noche, la escarcha, y el odio y la muerte por ser por la Patria Inmortal, saludan con voces de bronce las trompas de guerra que tocan la marcha triunfal… …

«La Marcha Triunfal» y el «Hada Azul», que irá a continuación, han sido recitadas en el Salón de Actos del Hospital Militar Español de Riga, a día 12 de octubre de 1942, Fiestas de El Pilar en España.

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EL HADA AZUL

Los hombres de la División Azul no olvidaban a las féminas en momento alguno, ni cuando se hallaban sometidos a bajísimas temperaturas de -50 °C (cincuenta grados bajo cero, centígrados). Patentizaban el calificativo de «Spanischen Soldat viell temperament», dado por las froilans.

Los divisionarios de la «ID-250.Nr» reafirmaban la moraleja: «como en España, ni hablar», del colofón de EL HADA AZUL, cuya sentencia ellos comprobaban con lo hallado «tudá» y lo añorado, dejado «Sudá». (1)

01. Cierto día el Hada Azul quiso a la Tierra bajar y se mandó preparar su gran corona de tul… diciendo a cada mujer de las distintas naciones os voy a dar tantos dones como yo pueda conceder.

02. Bajó, pues, sin dilación y entró en la tierra triunfante reuniendo al instante una de cada nación.

03. Llamó y dijo a la italiana … 04. Dijo a la alemana … 05. Le dijo a la austriaca … 06. A la mujer parisién … 07. Y así pródiga con todas ellas … 08. Y así acabó los dones que entre todas repartió… …

09. ¿Según veo para mí no habéis reservado nada? Quedose el Hada un momento suspensa de admiración y mirando a la manola con claro acento le dijo: …Y tú ¿qué quieres que yo te pueda otorgar?

11. ¿No tienes el pelo negro, largo abundante y hermoso? ¿No tienes tu porte airoso, no hay en tu mirada amor y rayos de sol que apasionen?

11. Entonces, ¿qué quieres, si juntando a todas ellas resultan menos bellas que tú? Pero no quiero que al marcharte tengas por qué lamentarte de que no te he dado nada. Y mirando a la manola y alzando el tono dijo: «…A ver, que traigan un trono a la mujer española».

COLOFÓN: Y en este cuento me fundo; —si es que el cuento no me engaña— para decir que en España ¡está lo mejor del Mundo!

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